La Luz y el Túnel

la luz y el túnel

Publicado en la revista Talleres en Comunicación Nº288

El otro día leía en LinkedIn: “El pesimista ve un túnel oscuro, el optimista ve la luz al final del túnel, el realista ve el tren que se acerca, y el maquinista ve a tres idiotas caminando sobre las vías”, y lo curioso del todo es que amén de la parte cómica, en la situación actual los 4 tienen razón.

Estamos en un túnel oscuro que parece que no tenga fin ya que con la crisis anterior llevamos el peor periodo económico de la historia reciente en la que han sido miles de talleres y decenas de tiendas de recambios las que han sucumbido a la situación bajando sus persianas definitivamente, y la incertidumbre actual (y la experiencia) hace desconfiar de cualquier brote verde que aparece ante nosotros, ya que durante los últimos 10 años, cada vez que aparecía un rayo de esperanza, ocurría algo nuevo que acababa con él.

Se ve luz al final del túnel, aún es muy tenue y ni se nota, pero poco a poco va resplandeciendo más. Recientemente el CEO de Pfizer aseguraba que a corto/medio plazo el porcentaje de vacunados será tan amplio que podremos volver a la normalidad real, la de antes del COVID, y ellos tendrán capacidad para fabricar millones de vacunas al día para todas las variantes. Eso significa que se acabarán los ERTES, volverán los desplazamientos regulares, y la economía comenzara a circular como antes, pero hasta que suceda aun debe pasar un poco de tiempo, por lo que debemos ser pacientes y no perder la esperanza.

Pero además de verse la luz del final, también se esta acercando un tren a alta velocidad, se trata del expreso de la dura realidad, la que actualmente llevamos a cuestas, la de los coches particulares que no se mueven de sus parkings porque sus dueños no tienen a donde ir, la de los comerciales y demás ejecutivos que han dejado de viajar para realizar su trabajo por videoconferencia, la de una economía contraída en la que cualquier inversión/gasto se analiza hasta el último céntimo, y en la que por todo ello las reparaciones de importancia (alto importe) se retrasan hasta que sean estrictamente necesarias.

Y sí, también esta la visión del maquinista, por supuesto, la de un grupo de gente (todos nosotros) que si no hacemos algo, esa realidad nos acabara llevando por delante, y me refiero a técnicas que ya están aplicando muchos de los grandes distribuidores de nuestro país, por ejemplo pueden ser estrategias de contracción, reduciendo a la mínima expresión los gastos hasta que pase el temporal, o de expansión abriendo nuevos puntos de venta allí donde otros han caído para aprovechar el nicho de mercado, o de asociación formando parte de un colectivo para tener más oportunidades de negocio, o de fusión o absorción creciendo en volumen y poder de negociación ante los proveedores, teniendo siempre como objetivo último mejorar el servicio al cliente y así la rentabilidad de la empresa.

Y  cuando salgamos del túnel ¿volverá a ser todo como era antes? No, seguro que no, nuestro sector ya estaba en pleno periodo de transformación cuando llegó el virus, y continuará estándolo cuando se vaya, esto lo único que ha hecho es retrasar algunas cosas, como la renovación del parque, la implantación del coche eléctrico, o las normativas restrictivas al diésel, y acelerar otras como el teletrabajo reduciendo el uso del vehículo privado, o la universalización de la compra online llegando incluso a la creación del concesionario virtual online con entrega a domicilio, en el que el cliente nunca llega a ver en vivo, o incluso probar, el vehículo que compra.

¿Y vosotros? ¿Seguís en la vía esperando que llegue el tren, o habéis hecho algo para que no os arroye y llegar a ver el final de túnel y la nueva era del sector de la posventa?